Gota a gota: practica la crianza saludable

Con esta campaña de parentalidad positiva queremos ayudaros y acompañaros como padres y madres en la labor de favorecer el progreso de vuestros niños y niñas sanos, libres y solidarios.

Por ello, durante todo el año, cada mes, lanzamos un mensaje con el objetivo de haceros reflexionar, repensar y trabajar aspectos importantes para el desarrollo de vuestros hijos e hijas.

Mensajes

Los mensajes de la campaña están en Flickr(Ouvre une nouvelle fenêtre):

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Recomendaciones

Para ayudaros a profundizar en algunos aspectos, os dejamos aquí unas recomendaciones para cada uno de los mensajes de las 'gotas':

1. Presencia Verdadera

“Tu presencia real y verdadera les da seguridad para explorar el mundo”

  • Dedica cada día un tiempo exclusivo de atención consciente sin pantallas. Escucha lo que tu hija/hijo cuenta y responde con calma e interés. El sentirse escuchado/a le permitirá desarrollar una imagen positiva de sí mismo/misma y contribuirá a crear una relación de confianza.
  • Refuerza los gestos afectivos diariamente. Besos, cosquillas, abrazos y palabras de cariño contribuirán a crear sentimientos positivos.
  • Establece rituales de conexión. Establece un saludo especial al despertar, una canción durante el baño o antes de dormir.
  • Acompaña la exploración de su entorno. Anima a que descubran cosas nuevas, acompáñales en sus juegos y celebra sus avances.
  • Haz, al menos, una comida al día con tu hijo o hija. Los tiempos y espacios compartidos os ayudará a reforzar el vínculo y contribuir a su desarrollo socioemocional.
  • Planifica un día a la semana de paseo en familia. Elegir juntos el destino (parque, campo, museo, excursión corta) involucrando a los niños y niñas en la elección de la actividad y en los preparativos para realizarla.
2. Tiempo

“El tiempo con su familia y sus amistades les prepara para afrontar su aventura vital”

  • Reserva en la semana momentos importantes con tu familia (paseos, comidas, etc…)
  • Comparte periódicamente un espacio con el resto de la familia para fortalecer la red de apoyo y dar a niños y niñas un entorno más amplio de seguridad.
  • Organiza encuentros periódicos con familias amigas, donde niños y niñas puedan compartir y aprender con otros.
  • Escoge dos o tres días a la semana para ir al mismo parque. Esto ayuda a que tu hijo o hija se encuentre con otros niños y niñas con regularidad y establezca amistades.
  • Cuando volváis del parque o de la escuela a casa, conversa sobre qué os ha gustado y cómo os habéis sentido. Esto refuerza el aprendizaje social.
  • Planifica un día fijo al mes o cada dos semanas para invitar a alguno de sus amigos o amigas a casa.
3. Autonomía

“Plantearles tareas y retos activa su creatividad y autonomía”

  • Permítele elegir entre dos o tres opciones (ej. elegir entre dos sabores, juegos, juguetes, objetos, etc.). Esto reforzará su sentimiento de independencia, a la vez que le ayudará a desarrollar su capacidad de decisión.
  • Ten paciencia para no hacer las cosas en su lugar en aras de la rapidez. La única forma de aprender es “haciendo”; por lo tanto, no le prives de oportunidades de aprender.
  • Promueve hábitos de autonomía en tareas cotidianas simples (ej. recoger sus juguetes, le dejáis comer solo/sola, vestirse y desvestirse con prendas de ropa sencillas, recoger y tirar su pañal, etc.). Esto le ayudará a ser más independiente y a desarrollar una mayor autoconfianza.
  • Asígnale alguna responsabilidad de colaboración en las tareas de casa acorde a su edad (ej. poner la mesa, retirar su plato, dejar en el cesto la ropa sucia, etc.). Es importante empezar a asignarles tareas desde muy pequeños para que lo incorporen como una rutina. Esto le enseñará valores educativos y reforzará su autoestima.
  • Ayúdale a elegir un objeto o ser vivo para cuidar (planta, una mascota, un juguete, etc.) Determinar cuándo realizará la tarea (regar la planta cada mañana, alimentar al pez después de la escuela) y reconocérselo con palabras cada vez que cumpla con su actividad.
  • Ayúdale a reflexionar al terminar una tarea o al finalizar el día. Al terminar la actividad, dedicar unos minutos a comentar qué aprendieron y cómo se sintieron, reforzando la sensación de competencia y seguridad.
4. Frustración

“Establecer normas y límites claros en la infancia fortalece su autocontrol en la adolescencia”

  • Explícale inmediatamente la razón o el por qué de la prohibición cuando hace algo peligroso o inadecuado (ej. decirle que se puede hacer daño o que si sale sin abrigo a la calle se puede enfermar, etc.).
  • Mantente firme y no cedas a su capricho cuando coge una rabieta.
  • Cuando algo no le sale bien a la primera, déjale el tiempo que necesite para lograrlo (ej. coger un objeto, subir un escalón, encajar una pieza de un juguete, etc.). Es importante no hacer las cosas por él o ella, lo cual no le permitiría aprender nada nuevo, pero sí que es importante dar ayuda cuando la pide.
  • No le grites para impedir o conseguir que haga algo. Recordad que sois modelos de comportamiento y si le manifestáis vuestro malestar gritando, posiblemente repetirá ese comportamiento en otros contextos.
  • No le peguéis cuando hace algo peligroso o inadecuado. Pegar a tu hijo o hija ofrece un modelo de comportamiento violento para actuar con otras personas, afecta a la autoestima, genera sentimientos de tristeza, rabia, rencor y abandono, y bloquea su capacidad para resolver problemas y continuar su aprendizaje.
  • Anímale a continuar realizando una tarea, aunque al principio no le salga bien (ej. beber agua usando una taza con asas, quitarse prendas de ropa sencillas como calcetines, etc.). Se deben evitar las críticas, haciéndole ver vuestra confianza en sus habilidades.
5. Autoestima

“Reconocer su esfuerzo y valorar sus responsabilidades fortalece su autoestima”

  • Reconócele el esfuerzo, no solo el resultado. Valora cuando tu hijo o hija se esfuerza, aunque el resultado no sea perfecto. Eso le ayudará a ser constante con la realización de tareas y aumentará su motivación. Por ejemplo: “Veo que trabajaste mucho en este dibujo, me gusta cómo usaste los colores”.
  • Evita los halagos vacíos. Hazle comentarios concretos sobre su esfuerzo a la hora de realizar una tarea.
  • No hagas comparaciones. Cada niño y niña tiene su propio ritmo y talentos únicos.
  • Manifiéstale cómo te sientes respecto a su buen comportamiento, lo cual reforzará su buena conducta (ej. te has esforzado mucho y estoy muy orgullosa/o de ti, se puede confiar en ti, etc.).
  • Reconócele las contribuciones cotidianas. Destaca cuando ayudan en casa, apoyan a un amigo o amiga o muestran generosidad. Esto refuerza que su valor no depende de competir ni de tener cosas materiales.
  • Modela desde el respeto y el aprecio. Muestra con tu ejemplo cómo valorar a las personas por lo que son, no por lo que tienen.
6. Emociones

“Enséñale a reconocer sus emociones y las de los demás; eso le conecta con el mundo”

  • Ponle palabras a las emociones y habla sobre cómo te sientes (ej. sientes enfado porque tienes mucha hambre, estoy contenta porque vamos a dar un paseo juntos, etc.).
  • Enséñale a identificar las emociones. Una buena manera de hacerlo es mediante la imitación (ej. podéis jugar a imitar caras de alegría, enfado, nerviosísimo, tristeza, etc.), al contar cuentos.
  • Cálmale cuando esté llorando. El niño o niña no es capaz de calmarse sin ayuda; las personas adultas son los encargados de autorregular su comportamiento durante la primera etapa de vida.
  • Pregúntale sobre aquello que le está pasando y lo que está sintiendo relacionado con sus propias emociones (ej. ¿cómo te sientes cuando te enfadas?, ¿qué sientes cuando estás llorando?, ¿por qué te ríes tanto, estás muy contento?, etc.).
  • Expresa las emociones de manera autorregulada, poniéndole nombre a lo que sientes, y explicando lo que piensas y lo que haces.
  • Controla las reacciones negativas (ej. evitar gritar cuando el niño o niña llora o se enfada). Es importante que las personas adultas aprendan a gestionar sus emociones antes de enseñar cómo hacerlo a niños y niñas. Puedes probar a hablar bajo en lugar de gritar, eso fomenta un ambiente de calma y una comunicación más efectiva con los niños y niñas.
7. Lectura

“La lectura les ayuda a conocer el mundo y a desarrollar su inteligencia. Acompáñales.”

  • Actúa de ejemplo. Lee todos los días unos minutos y permítele que te vea leer en papel, no desde una pantalla. Haz de la lectura un momento fijo de la rutina diaria (puede ser antes de dormir, después de la merienda o en otro momento tranquilo), aunque sean 10-15 minutos.
  • Empieza cuando son bebés. Desde los primeros meses, muéstrales libros con dibujos y guíales la atención hacia las imágenes. Pídele que nombre los objetos que aparecen y hazle preguntas sobre lo que están haciendo o lo que pueden estar sintiendo los personajes.
  • Elige libros adecuados a cada edad. Usa libros blandos y resistentes en la primera infancia, y poco a poco incorpora historias más largas.
  • Cuenta los cuentos con emoción. Varía la voz, haz gestos o usa muñecos y figuras para dar vida a los personajes.
  • Comparte la lectura. Permite que tu hija/hijo toque el libro, pase las páginas o nombre lo que ve en las ilustraciones.
  • Crea un rincón de lectura. Ten un espacio en casa con libros siempre al alcance de los niños y niñas, para que puedan explorarlos de manera autónoma.
8. Juego compartido

“Jugar en familia fortalece vínculos y potencia el desarrollo infantil”

  • Establece momentos de juego en familia. Dedica al menos 2 o 3 días a la semana para jugar juntos en familia: juegos de mesa, juegos de memoria, secuencia de movimientos, construcción, adivinanzas o “Simón dice”, ayudan a fortalecer habilidades cognitivas mientras se divierten.
  • Juega individualmente con vuestro hijo o hija. Si las personas implicadas en la crianza dedicáis tiempo a jugar con vuestro hijo o hija, duplicaréis las oportunidades de aprendizaje y estaréis contribuyendo a su desarrollo cognitivo.
  • Permítele un rato de juego libre con otras niñas y niños. Organizar encuentros regulares en el parque o en casa con amigos, fomentando la interacción, el compartir y la cooperación.
  • Propón actividades que desarrollen imaginación y creatividad: pintura, modelado, cuentos inventados, juegos de rol o construcción de historias con muñecos.
  • Crea un ritual de cierre del juego. Al finalizar, hablar sobre lo que más disfrutaron, qué aprendieron y cómo se sintieron, reforzando el aprendizaje y el vínculo afectivo.
  • Asigna un espacio disponible para el juego dentro del hogar.
9. Autocontrol

“Aprende a elegir, a decir no, y a esperar es clave para su autocontrol”

  • Enséñale a esperar, demorando la obtención de alguna recompensa (ej. si quiere una galleta, le hacéis esperar mientras abrís el paquete lentamente o, le ofrecéis la opción de comer 1 galleta antes de comer o 2 galletas si logra esperar a después de la comida). Esto contribuirá a desarrollar la inhibición y el autocontrol.
  • Cuando logra esperar pacientemente, cumple las promesas que le hacéis (ej. si se le dice “cuando termine de hacer la cena jugamos con los coches”, se cumple la promesa que se le ha hecho). Esto reforzará su comportamiento y aprenderá que su esfuerzo ha valido la pena.
  • Pídele que espere cuando os interrumpe una conversación o estás haciendo algo. Si le atiendes, le transmites la idea de que ese comportamiento es correcto. Puedes enseñarle alguna estrategia para llamar tu atención cuando necesite algo importante mientras estáis ocupadas y ocupados; por ejemplo, puede tocar tu mano o tu pierna, y esperar a que puedas atenderle.
  • Juega a hacer puzles adecuados a su edad; entre otras habilidades, contribuirá a mejorar su concentración, la memoria visual, el autocontrol y la toma de decisiones.
  • Establece turnos de comunicación y de juego, haciendo pausas para que pueda responder mediante sonidos y/o movimientos (ej. ahora tú, ahora yo).
  • Practica el cambio de reglas durante el juego (ej. primero clasificar objetos mediante su forma y luego mediante su color). Esto le ayudará a practicar la inhibición y flexibilidad cognitiva para realizar distintas tareas prestando atención a cada una.
10. Pantallas

“Eres su modelo, apaga las pantallas y conéctate a su desarrollo”

  • Evita la exposición a pantallas hasta los 24 meses. La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda que no debe existir la exposición a pantallas (TV, Tablet, Móviles, etc.) entre los 0 y 2 años. A partir de esta edad, se recomienda como máximo 1 hora al día bajo supervisión parental.
  • Sustituye las pantallas por otras formas de entretenimiento con juguetes apropiados a su edad, que les ayuden a desarrollar su capacidad de aprendizaje.
  • Evita el uso de pantallas para conseguir que nos haga caso y/o esté tranquilo/a. Mediante los juegos de interacción, cantándole y hablándole, también podremos captar su atención y desarrollar otras habilidades. Utilizar las pantallas como un recurso de distracción, les crea dependencia y les impide desarrollar la tolerancia a la frustración.
  • Haz un uso responsable de dispositivos electrónicos ante la presencia de vuestro hijo/hija. Recordad que sois modelos de aprendizaje, todo lo que hagáis vuestro hijo o hija tenderá a repetirlo.
  • Supervisa los contenidos que visualizan en las pantallas, y acompáñale para ayudarle a entender lo que está viendo.
  • Busca oportunidades de juego diarias con vuestro hijo o hija, y no malgastéis vuestro tiempo compartido con la exposición a pantallas. Los estudios muestran que es más importante para el aprendizaje de niñas y niños las interacciones con otras personas que las interacciones con los medios digitales.
11. Corresponsabilidad

“El equilibrio en el reparto de tareas mejorará el bienestar familiar”

  • Comparte de manera equilibrada las tareas domésticas y las tareas de cuidado diarias: juego, alimentación y baño. Esto mejorará la relación de pareja, contribuirá a reducir el estrés y, por lo tanto, mejorará vuestro bienestar y el de vuestro/a hijo o hija.
  • Cultiva relaciones de confianza y ayuda mutua en las tareas de crianza con familiares y amigos/as. La disponibilidad y la ayuda de otras personas es importante para ayudarnos a disminuir el estrés relacionado con la gestión de las tareas de crianza.
  • Poneos de acuerdo a la hora de establecer criterios de crianza. Los mensajes contradictorios pueden confundir al niño o niña, haciéndole sentir perdido o perdida sin una referencia clara.
  • Intentad mantener flexibilidad laboral (ej. horaria, permisos, baja, etc.) para atender a la niña o el niño.
  • Mantened contacto con otros padres y/o madres con quien podáis compartir experiencias relacionadas con la crianza. Esto os ayudará a crear un espacio de desahogo de vuestras preocupaciones y os permitirá contrastar opiniones y experiencias.
  • Reconoce el esfuerzo del otro en la realización de las tareas domésticas y de crianza.
12. Rutinas

“Las rutinas dan seguridad y favorecen su libertad para explorar el entorno”

  • Mantén un horario regular en los hábitos de organización de la vida cotidiana (ej. comidas, baño, sueño, juego, etc.). Esto le ayuda a crear un ambiente estructurado y predecible que genera un sentimiento de seguridad.
  • Establece rutinas en la vida diaria para aportar un sentimiento de seguridad y sirvan de referencia a tu hijo o hija.
  • Crea un entorno físico ordenado y estable. Un espacio limpio y organizado ayuda a que niños y niñas sientan tranquilidad y seguridad.
  • Evita que las situaciones de estrés alteren las rutinas diarias de vuestro hijo o hija.
  • Facilita que tu hija o hijo mantenga contacto habitual con la naturaleza.
  • Crea rutinas de exploración. Salir diariamente al parque o a caminar. Ofrecer un objeto o actividad nueva dentro de un marco de actividades habituales.

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