COVID-19: crean red estatal de alerta de control de aguas

9 de septiembre de 2020

La depuradora de Crispijana constituye uno de los puntos de muestreo de la red estatal de control de aguas, creada como indicador epidemiológico de alerta temprana ante la propagación del COVID-19.

Con el fin de alertar a las autoridades sanitarias sobre la propagación de la enfermedad, esta red controla un total de 30 depuradoras de aguas residuales urbanas en todo el territorio nacional y diez zonas de baño en áreas interiores, entre las que también se encuentra el embalse de Ullíbarri-Gamboa en Elburgo.

El proyecto pretende contribuir a identificar la existencia de personas infectadas analizando la presencia de fragmentos del ARN del SARS-CoV-2 en las aguas de entrada a la depuradora. Además, cada 5 semanas también se incluye una muestra del agua tratada a la salida de la planta para comprobar si hay restos del virus y ver su comportamiento en el proceso de depuración. La toma de muestras semanal arrancó el día 20 de julio.

La selección de las depuradoras de la red ha atendido a criterios de movilidad e interconexión entre poblaciones, mayor afluencia de turismo, poblaciones proclives a la expansión rápida de la enfermedad, impacto de la enfermedad o climatología.

El proyecto ha sido desarrollado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Ministerio de Sanidad, con el apoyo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Ministerio de Ciencia), el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) y las comunidades autónomas (en Euskadi, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, URA y las entidades gestoras de la red). Contempla la creación de una plataforma de intercambio de datos disponible para las autoridades sanitarias, que integre los resultados obtenidos en proyectos y estudios similares desarrollados a nivel europeo y autonómico.

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