Preguntas sobre la orientación sexual y la identidad de género en las políticas de Igualdad

1.  ¿Qué excluye el patriarcado?
El patriarcado y el sistema sexo-género normativo han excluido a muchas personas y grupos debido a su sexo, género y deseo. Es necesario reconocer y tomar conciencia de dichas exclusiones para incorporar en nuestras prácticas a esos sectores de población y llevar a cabo un trabajo más inclusivo y radical, entendiendo por radical aquello que va a la raíz del problema, es decir a la raíz del sistema que sostiene esas opresiones (Garaizabal, 2014).

Sistema sexo/género

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Según el sexo, la norma cataloga a las personas en hembras o machos, dicotomía que excluye a las personas intersexuales.

Por otro lado, para el sistema sexo-género normativo, las personas se dividen en dos únicos géneros: mujer femenina y hombre masculino, asignando a cada género una determinada identidad o expresión. Esta división también crea exclusiones, que perjudican a las personas trans, travestis, transgénero, drag, queer, hombres femeninos, mujeres masculinas, etc.

En cuanto a la dimensión del deseo, la norma impone la heterosexualidad, excluyendo a lesbianas, homosexuales, gays, bisexuales, personas poliamorosas, asexuales, etc.

La norma, asimismo, vincula las tres dimensiones, de tal manera que determina que una hembra tiene que ser una mujer femenina y heterosexual y un macho, un hombre masculino heterosexual.

En consecuencia, toda persona que se salga de los mandatos de la cisheteronormatividad, se verá expuesta a potenciales discriminaciones.
2.  ¿Por qué usamos las siglas LGTBI?
Frente a las incomodidades que genera la utilización de etiquetas que aglutinan —por no dar cuenta de la heterogeneidad que esconden—, el uso del término LGTBI posee un potencial transformador. Constituye una herramienta de cambio, tanto personal como colectiva, que hace que las personas LGTBI sean parte del sistema y puedan incidir en el mismo. El uso estratégico de esta etiqueta permite, también, combatir la opresión. Por eso decimos que las siglas LGTBI son una “ficción necesaria” (Coll-Planas, 2010).
3.  ¿Qué significa cada una de las siglas LGTBI?
Lesbianas y gais: Personas no heterosexuales cuyos principales intereses emocionales, psicológicos, sociales y sexuales se dirigen a otras personas del mismo sexo o género, aunque no estén abiertamente expresados. Esos intereses no tienen por qué estar ligados entre sí ni tener la misma fuerza en todas las personas. Integra a aquellas que, por contexto histórico, se definen como ‘homosexuales’ más que como ‘gais’ y a aquellas otras que, por opción política, se autodesignan ‘maricas’ o ‘bolleras’ como una forma de reivindicar los insultos que la sociedad vierte habitualmente sobre ellas.

Trans: Este término paraguas subraya la diversidad de las vivencias de las personas que exceden las normas sobre lo que se prescribe como propio de mujeres y hombres, que evidencian la rigidez del sistema binario de géneros en el que vivimos (Platero, 2014). Se refiere a personas transexuales, transgénero, travestis, con identidades de género cambiantes, fluidas y creativas, que han puesto en cuestión el género asignado de nacimiento, con independencia de que haya accedido a procesos de hormonación o a una operación de reasignación de género.

Bisexuales: Personas que sienten atracción romántica o sexual hacia personas de su mismo género y hacia otros géneros. A lo largo de su historia, la palabra ‘bisexualidad’ ha tenido diversas acepciones. Al principio, nombraba la atracción hacia hombres y mujeres, pero este binarismo tan pronunciado obviaba que la realidad es más diversa. Por eso, en los años 90 se empieza a utilizar la palabra ‘pansexual’ en referencia a la atracción romántica o sexual hacia personas de cualquier sexo o identidad de género. El término ha ido modificándose a través de las reflexiones de las propias personas bisexuales, que han roto con esa mirada binaria. Así, hoy en día, ‘bisexual’ y ‘pansexual’ pueden entenderse como sinónimos.

Intersexuales: Personas que nacen con un sexo ambiguo que no es fácil de categorizar como femenino o como masculino poniendo, así, en cuestión el binarismo de sexos. Nuestra sociedad—cisheteropatriarcal— exige que mostremos un único sexo verdadero con su género correspondiente —macho/masculino; hembra/femenino— y una sexualidad ajustada a la norma natural de la heterosexualidad (Gregori, 2015). La existencia de personas intersexuales demuestra que, en el plano biológico, existe una considerable variedad de sexos y que la división entre masculino y femenino no es tan clara. En términos biológicos se puede afirmar que el sexo es un continuo amplio e infinitamente maleable que sobrepasa las restricciones de las categorías masculino/femenino (Fausto-Sterling, 1993). El ideal es pensar que, al desafiar la norma de los dos sexos, se ha desmantelado la coherencia dos sexos/dos géneros/dos sexualidades (Gregori, 2015). En definitiva, las personas intersexuales convierten en problemática las asignaciones de sexo al nacer y plantean retos de cambio a nuestro sistema sexo-género.
4.  ¿Qué es el enfoque interseccional?
Es un enfoque sociológico que propone y examina cómo diferentes categorías de discriminación, construidas social y culturalmente, interactúan en ámbitos múltiples y simultáneos. Subraya que el género, la etnia, la edad, la discapacidad, la orientación sexual y la identidad de género, entre otras categorías sociales, son construidas y están interrelacionadas, no actúan de forma independiente unas de otras y crean un sistema de opresión que refleja la intersección de múltiples formas de discriminación.

Se trata de una mirada compleja que contribuye a evidenciar las estrategias de poder, las normas sociales naturalizadas y los efectos no deseados de las políticas públicas o del activismo. La interseccionalidad supone abordar desde todos los lugares la diversidad de dominaciones y de privilegios que existen en las vidas de las personas y en los colectivos, así como las estrategias de afrontamiento que se ponen en marcha frente a las situaciones de opresión. (Platero, 2012).
5.  ¿Qué tiene que ver la LGTBIfobia con el machismo?
Tradicionalmente, la lucha contra las desigualdades entre hombres y mujeres y la lucha contra la LGTBIfobia se han tratado por separado. Sin embargo, ambas tienen una misma raíz: el machismo. Cada agresión y cada asesinato cometidos nos recuerda que existe una férrea jerarquía de géneros que debe ser mantenida para la pervivencia de las desiguales posiciones de poder que mujeres y hombres ocupan en una sociedad heteronormativa.

En condiciones de heterosexualidad normativa vigilar el género, en ocasiones, se utiliza como una forma de afirmar la heterosexualidad (Butler, 2001). Si la violencia contra las mujeres es usada para mantener un orden social de subordinación de las mujeres respecto a los hombres, la violencia contra las personas LGTBI es usada para mantener las fronteras entre lo masculino y lo femenino (González Pérez, 2016). Ambas violencias forman parte de un sistema que refuerza las relaciones estructurales del género normativo.

Es el sexismo el que nos obliga en función de nuestro sexo: nos atribuye un género, unos roles y presupone que tenemos que ser complementarios en cuanto a la orientación sexual (Coll-Planas, 2013). Desde este punto de vista, la LGTBIfobia afecta a todas las personas y funciona presionando para limitar la pluralidad de sexualidades que podemos vivir y los géneros que queremos habitar.
6.  ¿Qué es Ikusgune?
Ikusgune. Observatorio contra la LGTBI+fobia de Vitoria-Gasteiz(Se abre en una ventana nueva) es un sistema de observación permanente contra la lesbofobia, la homofobia, la transfobia, la bifobia y la interfobia. Tiene como objetivo sensibilizar, detectar y actuar frente a situaciones de discriminación y violencia machista contra las personas LGTBI, a través de la investigación, la prevención y la denuncia, lo que contribuye a mejorar la intervención municipal en materia de Igualdad de género. Ikusgune está gestionado por la asociación Lumagorri ZAT (Zisheterosexismoaren Aurkako Taldea) y conveniado con el Ayuntamiento.
7.  ¿Qué hacer si sufres una agresión LGTBI+fóbica o la has presenciado?
Ponte en contacto con Ikusgune. Observatorio contra la LGTBI+fobia de Vitoria-Gasteiz, a través del teléfono 633 309 653, Telegram o Whatsapp, o de la web ikusgune.eus/es/denuncia-online.
8.  ¿Por qué el IV Plan para la Igualdad de Género en Vitoria-Gasteiz 2018-2021 es más inclusivo?
Este Plan no formula solo una agenda para la igualdad de mujeres y hombres en la ciudad, sino que amplía el sujeto político “mujeres” para tener en cuenta a más personas que, igualmente, enfrentan desigualdades y discriminaciones basadas en el género, dentro de un orden social patriarcal: las personas LGTBI.
9.  ¿Por qué el Servicio de Igualdad impulsa la diversidad sexual y de género?
Para incluir en sus políticas a personas que, al igual que las mujeres, están estigmatizadas y oprimidas por un dispositivo de poder, como es el género que, de forma violenta, binaria, rígida y jerarquizada regula los cuerpos y los deseos. Además, atendiendo a la diversidad sexual y de género, el Servicio de Igualdad accede a herramientas para la acción, a un mayor análisis de la vulnerabilidad social y a una mayor capacidad de transformación social.

Ya en 2014 se detectó la necesidad de que las políticas de Igualdad ampliaran el sujeto político mujeres, sin renunciar a él, y pasaran a incluir a personas que enfrentan discriminación por motivos basados igualmente en el patriarcado. Asimismo, estas políticas tratan de reparar en otras fuentes estructurales de discriminación, como la clase social, la edad, el origen cultural, la diversidad funcional…, que interactúan con el sistema sexo-género.

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