Muchas instalaciones religiosas fueron requisadas y jugaron un papel importante en el universo carcelario de la represión franquista. Así, parte de este convento de los Carmelitas fue requisado por los sublevados contra la Segunda República el 18 de julio de 1936, que lo utilizaron como centro de detención de personas de diferentes ideologías políticas opuestas a dicho golpe de Estado.
Aquí pasaron sus últimos días antes de ser fusilados Estepan Urkiaga "Lauaxeta" o José Placer Martínez de Lecea, víctimas del fascismo.
Hoy se ha convertido en un lugar de memoria en el que se recuerda a quienes aquí fueron injustamente privados de libertad.
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