Este parque tiene un significado muy especial por ser el resultado de un intenso proceso de restauración, que ha convetido una zona muy degradada, ocupada por unas antiguas graveras, en un espacio con interesantes valores naturales y muy adecuado para el ocio y el recreo.
En el parque de Zabalgana alternan praderas, bosquetes dispersos, lagunas, pequeñas lomas y cerros, áreas de estancia, senderos y un bosque natural de quejigo que, desde el punto de vista ecológico, es lo más destacable del espacio ya que se trata de un bosque-isla inmerso en un mar de cultivos.