Las campas adehesadas de Olarizu, su emblemático cerro y los muchos senderos que por allí discurren y enlazan la ciudad con los pueblos cercanos, hacen de este parque un lugar muy frecuentado que permite disfrutar del paseo o simplemente de la estancia en los muchos rincones habilitados para ello.
A diferencia del resto de parques del Anillo Verde, el Parque de Olarizu presenta una "menor naturalidad" y una mayor proximidad al concepto de parque típicamente urbano, ya que es con ese carácter como se concibió en sus orígenes. Creado en 1984, a mediados de los 90 pasa a formar parte del Anillo Verde. Desde entonces su acondicionamiento se ha dirigido fundamentalmente al uso público y a acoger actividades de formación y la educación ambiental.