Aunque resulte difícil de imaginar, antaño toda la Llanada Alavesa estaba poblada de bosques, y fue el ser humano el que progresivamente los fue talando por diferentes motivos, fundamentalmente para ganar terreno para el cultivo agrícola.

Por eso este bosque tiene un gran valor como testimonio de la vegetación autóctona que siglos atrás cubrió la zona. Es similar a una pequeña isla de árboles rodeada por un mar de cultivos, siendo un importante refugio para la flora y fauna silvestres en una zona muy humanizada y muy simplificada ecológicamente. Es lo que se conoce como "bosque isla".
La especie forestal dominante es un tipo de roble, el quejigo, que en gran parte del parque presenta un aspecto juvenil, aunque también hay lugares en los que se puede apreciar el magnífico porte que cobra este árbol cuando se le permite llegar a su edad adulta. Acompañan al quejigo arces, espinos, enebros, endrinos, aligustres y otros arbustos.
Comadrejas, liebres, conejos y zorros son algunos de los mamíferos que componen la comunidad faunística de este bosque, que alberga también una gran variedad de especies de aves como carboneros, petirrojos, urracas, mirlos o búhos chicos, una clase de rapaz nocturna cuyo "ulular" a veces puede escucharse al atardecer.
De algunos de los árboles del parque pueden verse colgar cajas nido. Estas cajas han sido construidas y colocadas, en el marco de una actividad dirigida a centros educativos, con el fin de facilitar la supervivencia y reproducción de nuestras especies de pájaros.
Además, la campaña "Adopta un árbol y crece con él" está logrando que parte de los terrenos del parque se encuentren cubiertos de pequeños arbolillos (encinas, quejigos...) que permitirán ampliar la superficie ocupada por los bosques originales.

La laguna de Lezea, antigua balsa de uso agrícola, y las de Zabalgana, creadas a partir de la restauración de la antigua gravera, permiten descubrir un apasionante mundo acuático. Entre las aves, la focha, la polla de agua y el ánade real son algunas de las más habituales.
Sobre el agua y entre los juncos y espadañas que crecen en las orillas se mueven ranas, zapateros, escribanos de agua, libélulas y caballitos del diablo.
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