El parque de Armentia destaca por la extensión de su cubierta arbórea natural (104 hectáreas), que representa más del 70% de su superficie. Esta importante masa forestal que es el bosque de Armentia, con el quejigo (Quercus faginea) como especie dominante, ha sido ampliada a lo largo de los últimos 25 años con plantaciones de una gran variedad de especies arbóreas, realizadas sobre unas 40 hectáreas de antiguos terrenos agrícolas.
El bosque de Armentia alberga ambientes muy diversos. A tramos de gran espesura en los que arces, majuelos, endrinos y zarzamoras acompañan a los quejigos, suceden otros de arbolado más disperso con grandes claros en algunas zonas, donde crecen brezos, escobizos y enebros.
En el área de estancia de Artetxo son destacables algunos ejemplares maduros de quejigo que muestran un aspecto curioso, en forma de "candelabro" como consecuencia de las sucesivas podas realizadas para la obtención de leñas. En las cumbreras encontramos hayas, acebos y serbales y en las márgenes de los modestos arroyos que surcan el parque son frecuentes los arces, avellanos y fresnos.
Los diferentes ambientes dan cobijo a una fauna muy rica y variada, entre la que se encuentra el jabalí, la ardilla, aves rapaces y hasta una treintena de especies de pequeños pájaros como jilgueros, pinzones, petirrojos y carboneros.
El valor ambiental del parque de Armentia radica en su carácter de corredor ecológico entre las áreas verdes periurbanas y los Montes de Vitoria.